2025/11/27

La voz dormida

 LA VOZ DORMIDA: una historia que te hará reflexionar.



¿Dónde puedes verla?: RTVE


Si crees que ya lo has visto todo sobre la posguerra española…prepárate. La voz dormida te mete de lleno en una realidad tan dura como imposible de olvidar. 


La historia sigue a Hortensia, una mujer encarcelada por sus ideas en plena represión franquista, y a su hermana Pepita, que hará lo imposible por ayudarla. 


En una prisión donde el silencio es obligatorio y la esperanza parece prohibida, estas mujeres demuestran que la valentía también habla bajito…pero no se calla nunca.


Cada escena te golpea con una mezcla de emoción, injusticia y resistencia. Y al final entenderás por qué esta historia sigue siendo tan necesaria. porque recordar también es una forma de luchar.


Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=LhyxDiBbQKI


Claudia Macías Macías, alumna de 2º Promoción de Igualdad de Género.


ADOLESCENCIA

 ADOLESCENCIA: la serie que te hará decir “¿Quién no ha pasado por esto?



¿Dónde puedes verla?: NETFLIX


Prepárate, porque Adolescencia no es otra serie más de instituto: es el espejo que te enseña todo lo que pasa cuando los profes no miran…y cuando sí. 


En un instituto donde cada día puede ser el mejor o el peor de tu vida, seguimos a un grupo de chicos que intentan sobrevivir a exámenes imposibles, primeras veces, amistades traicioneras, dramas amorosos y, sobre todo, a descubrir quiénes son de verdad. 


Entre risas, secretos y decisiones que lo cambian todo, Adolescencia te engancha porque habla de nosotros: de crecer sin ningún plan y equivocarse mil veces hasta acertar alguna vez. 


Cuando termines un capítulo, vas a pensar: 

“Uf…esto lo he vivido yo…o alguien de mi clase seguro”


Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=QFxl7FFv6lM


Claudia Macías Macías, alumna de 2º Promoción de Igualdad de Género. 


CLICKBAIT


¡Hola soteros y soteras!


Hoy os traemos una serie de Netflix muy interesante y fácil de ver para todos los públicos.


CLICKBAIT



¿Dónde puedes verla?: NETFLIX


¿Crees que controlas lo que públicas en redes? Clickbait te va a demostrar que estás muy equivocado. Todo empieza cuando Nick Brewer, un padre aparentemente normal, aparece en un vídeo viral sosteniendo un cartel que dice: 

“He maltratado a mujeres. Cuando llegue a 5 millones de visitas, moriré”


A partir de ahí, su familia, amigos y la policía se meten en una carrera contrarreloj para descubrir quién está detrás del secuestro y, sobre todo, si Nick es realmente quien todos pensaban…o si Internet puede convertir cualquier mentira en verdad. 


Cada capítulo te enseña una versión diferente de la historia, vista desde los ojos de un personaje distinto. Justo cuando crees que lo tienes claro…BOOM, giro inesperado. 


La serie mezcla misterio, drama y crítica social para demostrar cómo un solo vídeo puede destruir vidas. Después de verla, te pensarás dos veces antes de “dar me gusta”



Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=QhDnXr5YCyI


Claudia Macías Macías, alumna de 2º Promoción de Igualdad de Género 


Violencia vicaria

     La violencia vicaria es una forma extrema de la violencia machista, en la que el agresor utiliza a los hijos para causar daño emocional, psicológico e incluso físico a la mujer. No consiste únicamente en ataques directos hacia ella, sino hacerle sufrir a través de lo que más le importa. En muchos casos, la violencia vicaria aparece tras la separación o ruptura de la pareja, cuando el agresor busca mantener el poder que ha perdido mediante el daño indirecto.

    Este tipo de violencia ha sido visibilizada especialmente en los últimos años gracias a testimonios públicos y el trabajo de organizaciones feministas y profesionales que atienden a las víctimas. Su reconocimiento como violencia machista implica entender que no es un hecho aislado, sino parte de un patrón estructural sustentado en la desigualdad de género. Esto afecta tanto a mujeres como a los niños y niñas que sufren las consecuencias de una dinámica violenta que vulnera derechos fundamentales.

    La vinculación entre la violencia vicaria y el 25 de noviembre es directa y profunda. Esta fecha busca visibilizar todas las formas de violencia que se ejercen sobre las mujeres. En ese marco, la violencia vicaria se ha convertido en uno de los focos de denuncia, ya que pone en evidencia cómo el machismo puede llegar a explotar incluso la maternidad. Cada 25N se recuerda que esta violencia existe, que tiene consecuencias irreparables y que requiere medidas integrales de prevención, protección y acompañamiento.

    Amelia Valcárcel define la violencia vicaria como aquella que se ejerce sobre los hijos e hijas para dañar a la madre, utilizando a estos como “sustitutos” o instrumentos para atacar a la víctima principal, que es la mujer. En textos sobre patriarcado y violencia, Amelia Valcárcel describe el patriarcado como un sistema de poder que se reproduce precisamente a través de mecanismos de violencia, y la violencia vicaria se presenta como un ejemplo máximo de esa lógica: el agresor sabe que dañar o incluso asesinar a los hijos garantiza un sufrimiento prácticamente irreparable para la madre.

    En España se han difundido distintos casos en los que padres maltratadores asesinan o agreden gravemente a sus hijos tras procesos de separación o conflicto de pareja, que se citan en la prensa y en trabajos especializados como ejemplos paradigmáticos de violencia vicaria.​ Por ejemplo, medios de comunicación españoles recogen entrevistas a la psicóloga Sonia Vaccaro (quien acuñó el término) en las que se comentan casos donde el agresor utiliza el régimen de visitas para ejercer maltrato cotidiano sobre los menores “no llevarlos a tratamientos médicos, impedir contacto con la familia materna, o incluso llegar al asesinato”, y se presenta explícitamente como violencia vicaria y forma extrema de violencia de género.


FUENTES:

Realizado por:
Aroa Borrego
Edición por:
Nerea Plata
2º Promoción Igualdad de Género


NUESTRO 25N

El pasado 25 de noviembre, nuestro instituto se unió a la conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres con una serie de actividades que llenaron de compromiso, arte y reflexión cada rincón del centro. La jornada contó con una marcha simbólica, la lectura de un manifiesto y diversas intervenciones culturales que pusieron voz y emoción a esta causa.

Las alumnas de 2º de Promoción de Igualdad de Género, en colaboración con el Ayuntamiento de San Juan de Aznalfarache, protagonizaron poemas, un emotivo solo de trompeta y una representación teatral que invitó a todos los asistentes a pensar, sentir y tomar conciencia. Estas fotografías recogen algunos de los momentos más significativos del día y reflejan el trabajo, la sensibilidad y el compromiso de toda la comunidad educativa.











Escrito y fotos realizadas por:
María Domínguez
Fotos realizadas por:
Claudia Macías
Edición por:
Nerea Plata
2º Promoción de Igualdad de Género







2025/11/26

La sustancia

 

Título: LA SUSTANCIA 


Esta película empieza con Elizabeth, una mujer que desde joven se dedica a los programas de televisión dando su imagen al público. Tras alcanzar el punto más alto de la fama, empieza a decaer , esta apunto de ser reemplazada en su cadena por una mujer más joven, bella y más perfecta . Entonces toma una decisión importante, le ofrecen un elixir de la juventud llamado “LA SUSTANCIA” .


A Través de esta película podemos observar como Elizabeth tiene un enfrentamiento y autoconocimiento. También de cómo el mundo cuestiona y fantasea con el cuerpo de las mujeres, nos presiona con la estética femenina, el miedo por envejecer, por la pérdida de la juventud y belleza , esos estereotipos y presiones nos arrinconan a nosotras a los márgenes de la sociedad. Eso hace que tengamos inseguridad ,pensemos  no ser lo suficientemente deseables o atractivas y  nos lleve a odiarnos a nosotras mismas.

Como advertencia es gore y sangrienta es muy realista de contenido sensible


                    

Laura Puerto Jiménez


Arte como acto de resistencia: Artemisia Gentileschi



Cuando eres mujer siempre te dicen que eres muy joven para hacer algo o muy vieja para lo otro, porque si te paras a pensarlo la edad perfecta para triunfar o para ser reconocida siempre será ser un hombre. Es increíble echar la vista atrás y pensar ¿cómo solo hay hombres importantes en la historia? ¿Cómo solo han llegado a nuestros oídos pintores, filósofos, matemáticos, científicos…? Tan solo todas las profesiones que el ser humano ha ido creando a lo largo de la historia y casualmente todas llevaban zapatos de hombre. 

Por qué de todas las figuras importantes de la historia que nos enseñaban en el colegio, en el instituto e incluso en la universidad ¿por qué todas ellas tenían barba? ¿Por qué la genialidad no me pertenece por ser mujer? 
Cansadas de que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, ¿dónde están las grandes mujeres? ¿Por qué nunca están ellas delante? ¿Cuántos Einsteins se han visto relegados a llevar un delantal?

Una de todas ellas fue Artemisia Gentileschi, prodigio en la pintura, alumna de uno de los mayores exponentes de la escuela romana de Caravaggio fue la primera mujer en hacerse miembro de la Accademia delle arti del disegno de Florencia y alcanzó tanta fama que su clientela llegó a ser internacional. A pesar de todos sus logros y de la relevancia que tuvo en el mundo del arte apenas conocen su nombre.


Artemisia nació en un entorno artístico , ya que era hija de Orazio Gentileschi (pintor italiano) lo que le permitió aprender arte y pintura, lo cual era poco habitual para una mujer de su tiempo. 

Con apenas 17 años fue violada, hecho por el cual fue señalada el resto de su vida, condicionando cómo sería vista y recordada hasta día de hoy. En una época en la que violencia sexual (y mucho menos la violencia contra la mujer) no se consideraba un delito contra la víctima sino uno contra el honor de la familia, Artemisia se atrevió a denunciar a su violador, teniendo que someterse a varios juicios, un examen genital y torturas para comprobar la veracidad de los hechos, consiguiendo tan solo 5 años de cárcel o el exilio de el mismo, siendo una condena absurda en comparación para todo lo que sufrió la propia Artemisia.




 En su Autorretrato como Alegoría de la Pintura (1638-39) se retrata a sí misma como “la Pintura”, fusionando la artista y el acto de pintar. Es una afirmación radical: “yo soy la Pintura”, en un mundo donde muy pocas mujeres podían proclamarse legítimamente como artistas profesionales.

 


En cuánto a sus obras, lo único que destaca por igual que su talento y técnica es su mensaje, la forma tan revolucionaria y feminista que tenía de contar una historia a través de sus pinturas, dandole a la mujer un papel además de protagónico relevante, es decir, la historia no tendría un sentido sin ellas. Presentándose a sí misma y a las demás como mujeres fuertes, valientes e independientes, llenas de rabia y reivindicación por vengar lo que habían sufrido. Destacamos cuatro cuadros importantes:



Susana y los viejos (1610): 


El cuadro de Susana y los viejos representa una escena bíblica donde una joven es espiada y acosada por dos ancianos (los viejos), quiénes luego la amenazan con difamarla si no cede a sus deseos. En esta época este tema era muy recurrente para así, tener la excusa de representar el cuerpo de una mujer desnudo.

La artista sitúa a la protagonista en una postura que remite a la vulnerabilidad,  con una mirada distinta al resto de representaciones del clásico, donde Susana es iluminada para destacar su inocencia, con una mirada de terror y asco, incómoda en su propia desnudez. La luz que la envuelve contrasta con la oscuridad y las sombras en las que son envueltos los viejos, quienes se acercan de forma invasiva a su víctima. El espacio la encierra, la mirada del espectador queda implicada haciéndonos cómplices del acoso que sufre (todo esto se puede ver reflejado en cualquiera de las representaciones hechas por Gentileschi). 

Esta obra se ve muy influenciada por su experiencia personal, situado por fin la narrativa del acoso desde una perspectiva femenina, invirtiendo entonces la dinámica tradicional de revictimización y voyeurismo masculino.





Judith decapitando a Holofernes (1620): Esta obra es considerada como una de las más famosas y reconocidas de Gentileschi en la actualidad, siendo citadas en estudios de “arte y género”. A pesar de ser también una escena representada por múltiples artistas, Artemisia, como con Susana y los viejos vuelve a destacar por su técnica y representación artística desde una perspectiva feminista.

En este relato  Judith, viuda judía, seduce y luego decapita al general asirio Holofernes para salvar a su pueblo, los pintores de la época tendían a sexualizar la escena, dotando a Judith de una mirada lasciva, en cambio aquí observamos como Judith agarra con firmeza el cabello de Holofernes mientras clava su espada en el cuello de este, con una mirada firme y determinante, demostrando liderazgo y protagonizando su propio destino. 

El cuadro repite la táctica anterior, poniendo al espectador de nuevo como cómplice directo de la escena, sin esconder o disfrazar la violencia, con una Holofernes sangrante, que sufre y padece la consecuencia directa pasando entonces a ser el hombre el objeto de la acción. El impacto tan grande visual y simbólico de la obra, la convierten en un perfecto ejemplo de cómo el arte puede articular la perspectiva femenina y  resistencia.

https://www.datocms-assets.com/103094/1688661508-1506165873655660-artemisia-giuditta-principale.jpg?auto=format%2Ccompress&cs=srgb&max-w=800



Lucrecia (1623 - 1625): La leyenda romana de Lucrecia o Lucretia ,  quién es violada por Sextus Tarquinius y, para preservar su honor, se suicida. Un tema frecuente en el arte y en el contexto histórico de el momento, donde las mujeres que eran violadas, como la misma Artemisia, lo perdían todo y se veían relegadas a casarse con su violador, siendo además marcadas el resto de sus vidas.

La pintura se aparta de representaciones clásicas más idealizadas: aquí la figura femenina es real, corporal, cargada de emoción, no idealizada para el deseo masculino, la artista se ve reflejada en el relato que representa, plasmando con su arte con mayor exactitud el papel de una mujer víctima, dotándola además de un poder simbólico donde decide su propio destino. Lucrecia abandona el papel de mártir y actúa dejando de lado su tormento. 


https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/83/Lucretia_by_Artemisia_Gentileschi.jpg



Clip, Musa de la historia (1632): Gentileschi representa a Clio, musa de la historia, sentada, con libro y trompeta, emblemas de fama y memoria. Fue realizada en una etapa más madura de la artista, ya reconocida, y muestra una temática menos narrativa y más simbólica.  Al pintar una alegoría de la Historia, Gentileschi reivindica el papel de la mujer no solo como sujeto dentro de la historia (como Susanna, Judith, Lucretia) sino como agente que escribe, que recuerda, que forma parte de la construcción de la historia. De hecho, al incluir su firma en el libro que sostiene Clio, está inscribiéndose a sí misma dentro de la memoria y del canon artístico.

La figura de Clio no es pasiva ni diminuta; ocupa el espacio, mira hacia nosotros, sostiene instrumentos de acción (el libro, la trompeta). Gentileschi adopta el lenguaje barroco para dar presencia y autoridad a lo femenino, sin tener que recurrir exclusivamente al tópico de la violencia o víctima.



https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/7/71/Clio%2C_muse_de_l%27Histoire%2C_par_Artemisia_Gentileschi.webp/500px-Clio%2C_muse_de_l%27Histoire%2C_par_Artemisia_Gentileschi.webp.png



En conjunto, estas cuatro obras nos permiten trazar un recorrido por la obra de Gentileschi: desde la representación de la vulnerabilidad femenina ante la agresión (Susanna), pasando por la reivindicación del poder (Judith), la reflexión sobre la violencia sexual y la decisión individual (Lucretia), hasta la afirmación autorre­presentada del lugar de la mujer en la historia (Clio).
Artemisia no se reducía al tópico feminista de solo “pintar mujeres fuertes” sino a cuestionar cómo se ha representado a las mujeres históricamente: el cuerpo, la mirada, la agencia, la víctima y la memoria. Gentileschi lo hace desde dentro, con su saber técnico, su experiencia personal —y con un lenguaje pictórico barroco que, paradójicamente, ofrece derechos para hablar de género, poder y vulnerabilidad.


Nerea Ríos Delgado


Manifiesto por el 25 de noviembre

 

Hoy conmemoramos el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
Y no es un día cualquiera.
Es el día en que el silencio se rompe,
el día en que decimos con el alma:
“basta ya.”

Este día nació por ellas, por las hermanas Mirabal, las Mariposas, tres mujeres valientes de República Dominicana que fueron asesinadas en 1960 por enfrentarse a la dictadura de Rafael Trujillo.
Las mataron por no callarse,
por soñar con un país justo,
y su voz encendió la llama que hoy sigue viva en cada mujer que se levanta.

La violencia de género no empezó ayer.
Ha estado siempre ahí, en las casas, en los pasillos, en los miedos...
Pero también ha estado la fuerza: la de las mujeres que dijeron “no”,
que se plantaron, que rompieron cadenas aunque les doliera.

Almudena Grandes recordaba que:

“El feminismo no es solo una lucha, es memoria, es dignidad, es no permitir que el mundo olvide lo que nos han hecho sufrir.”

Todas conocemos alguna historia.
Una vecina, una prima, una amiga…
Y cada vez que una mujer sufre maltrato, nos duele a todas.
Porque detrás de cada caso hay madres que lloran, hijos que preguntan por qué se ha ido su madre, familias que sienten un vacío imposible de llenar.

A lo largo de los años, nombres propios nos han dolido como cuchillos:
Ana Orantes, asesinada días después de contar su historia en televisión;
Marta del Castillo, arrebatada por la brutalidad de quienes no respetan la vida de una mujer;
Laura Luelmo, Rocío Caíz, María Pilar Berrio… todas víctimas por el simple hecho de ser mujeres, por salir solas, por existir sin permiso de quienes quisieron controlarlas.

Cada pérdida deja un dolor que cala en madres, hijos e hijas, un vacío imposible de cerrar.
Nos recuerda que la violencia de género no solo arrebata vidas, sino que
marca para siempre a quienes amaban a esas mujeres.

Marina Heredia canta con el corazón sobre el miedo y la valentía:

“No hay cante más hondo que el del miedo, ni más valiente que el del que se rompe y sigue cantando.”

Por eso seguimos cantando.
Por las que ya no pueden.
Por las que hoy aún no se atreven.
Y por las niñas y niños que vienen detrás, para que crezcan sabiendo que nadie tiene derecho a hacerles daño.

María Jiménez convirtió el dolor en un grito de libertad:

“Se acabó. Porque yo me lo propuse, y sufrí. Como nadie había sufrido, y mi piel se quedó vacía y sola, desahuciada en el olvido.”

Ese “se acabó” se convirtió en himno, en bandera, en el eco de todas las que decidieron vivir libres, sin miedo, sin culpa, sin permiso.

Lola Flores nos dejó un mensaje que sigue vigente y que nos recuerda el valor de la dignidad y los límites:

No se puede aguantar lo que no se debe aguantar.”
Porque la vida de una mujer no se suplica, se defiende, y el amor que duele no es amor, es miedo.

En esa misma línea, Elvira Lindo nos advierte sobre la responsabilidad de la sociedad:

Una sociedad que protege a los agresores y silencia a las víctimas, nunca será una sociedad libre.”
Por eso no podemos callar; cada voz que se alza es un paso hacia la justicia y la protección de quienes más lo necesitan.

Y, para reforzar la idea de que la igualdad es un derecho irrenunciable, Amelia Valcárcel nos recuerda:

La igualdad no es un regalo ni un favor; es un derecho. Y defenderlo implica valentía, conciencia y acción.”
Estas palabras nos empujan a no resignarnos, a actuar y a mantener viva la lucha por un mundo donde ninguna mujer tenga que sufrir violencia o miedo.

El 25 de noviembre no es un día de tristeza.
Es un día de coraje, de memoria y de esperanza.
Un día para mirar al futuro con la frente en alto,
para gritar que vivir sin miedo no debería ser un privilegio, sino un derecho.

Porque la libertad no se pide: se vive, se defiende y se grita.

Ni una menos. Ni una más. Vivas, libres y sin miedo.

Y para cerrar, que suene la voz clara y valiente de Gloria Fuertes:

“Mujer de verso en pecho,
valiente por necesidad,
fui más fuerte de lo que quisieron,
más libre de lo que esperaban,
más viva de lo que pensaban.”

Gloria Fuertes, “Mujer de verso en pecho”

Porque somos voz, somos vida, somos fuerza y lucha…

Somos memoria.
Y aunque quieran callarnos,
seguiremos gritando fuerte: Vivas y libres.

Nerea Plata
Claudia Macías
2º PIG 2024-26

2025/11/24

25N DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

    El 25 de noviembre es un día para parar un momento y recordar por qué seguimos diciendo “basta” a la violencia contra las mujeres. No es solo una fecha marcada en el calendario: es un gesto de memoria y de compromiso. Su origen está en la historia de las hermanas Mirabal, tres mujeres que, con una valentía enorme, se enfrentaron a la dictadura de Trujillo y pagaron con su vida. Desde entonces, su ejemplo nos acompaña y nos impulsa a no mirar hacia otro lado.

    Aquí te dejo tres carteles hechos a partir de esta historia. En uno de ellos encontrarás una pequeña cronología, pensada para ayudar a situarnos y entender mejor el camino que hemos recorrido.