La violencia vicaria es una forma extrema de la violencia machista, en la que el agresor utiliza a los hijos para causar daño emocional, psicológico e incluso físico a la mujer. No consiste únicamente en ataques directos hacia ella, sino hacerle sufrir a través de lo que más le importa. En muchos casos, la violencia vicaria aparece tras la separación o ruptura de la pareja, cuando el agresor busca mantener el poder que ha perdido mediante el daño indirecto.
Este tipo de violencia ha sido visibilizada especialmente en los últimos años gracias a testimonios públicos y el trabajo de organizaciones feministas y profesionales que atienden a las víctimas. Su reconocimiento como violencia machista implica entender que no es un hecho aislado, sino parte de un patrón estructural sustentado en la desigualdad de género. Esto afecta tanto a mujeres como a los niños y niñas que sufren las consecuencias de una dinámica violenta que vulnera derechos fundamentales.
La vinculación entre la violencia vicaria y el 25 de noviembre es directa y profunda. Esta fecha busca visibilizar todas las formas de violencia que se ejercen sobre las mujeres. En ese marco, la violencia vicaria se ha convertido en uno de los focos de denuncia, ya que pone en evidencia cómo el machismo puede llegar a explotar incluso la maternidad. Cada 25N se recuerda que esta violencia existe, que tiene consecuencias irreparables y que requiere medidas integrales de prevención, protección y acompañamiento.
Amelia Valcárcel define la violencia vicaria como aquella que se ejerce sobre los hijos e hijas para dañar a la madre, utilizando a estos como “sustitutos” o instrumentos para atacar a la víctima principal, que es la mujer. En textos sobre patriarcado y violencia, Amelia Valcárcel describe el patriarcado como un sistema de poder que se reproduce precisamente a través de mecanismos de violencia, y la violencia vicaria se presenta como un ejemplo máximo de esa lógica: el agresor sabe que dañar o incluso asesinar a los hijos garantiza un sufrimiento prácticamente irreparable para la madre.
En España se han difundido distintos casos en los que padres maltratadores asesinan o agreden gravemente a sus hijos tras procesos de separación o conflicto de pareja, que se citan en la prensa y en trabajos especializados como ejemplos paradigmáticos de violencia vicaria. Por ejemplo, medios de comunicación españoles recogen entrevistas a la psicóloga Sonia Vaccaro (quien acuñó el término) en las que se comentan casos donde el agresor utiliza el régimen de visitas para ejercer maltrato cotidiano sobre los menores “no llevarlos a tratamientos médicos, impedir contacto con la familia materna, o incluso llegar al asesinato”, y se presenta explícitamente como violencia vicaria y forma extrema de violencia de género.
FUENTES:
https://jessicalara.es/violencia-vicaria-y-libertad-de-expresion/
https://es.ejo-online.eu/recent/la-violencia-vicaria-maltrato-a-las-mujeres-y-a-la-infancia/
https://observatorioviolencia.org/se-publica-el-primer-estudio-sobre-violencia-vicaria-en-espana/
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